ACTIVIDADES DE LA IGLESIA EN ESPAÑA

                             El pasado mes de junio, la Conferencia Episcopal presentó la Memoria de las actividades de la Iglesia católica en España correspondiente a 2014. En ella se da cuenta también de los fondos destinados a la Iglesia por los contribuyentes que, en la Declaración de la Renta, marcaron la casilla correspondiente.

En la citada Memoria se pone de manifiesto, sobre todo, la extensa actividad desarrollada por la Iglesia en España. Actividad que se presenta en seis grandes bloques: celebrativa, pastoral, educativa, evangelizadora, cultural y social-asistencial. Hoy queremos fijarnos brevemente en la actividad pastoral, en la educativa y en la socioasistencial.
           LA ACTIVIDAD PASTORAL Y EDUCATIVA

                La Iglesia en España realiza su actividad pastoral a través de 23.071 parroquias, atendidas por 18.813 sacerdotes. La inmensa mayoría de estos sacerdotes son diocesanos; pero hay también importantes parroquias atendidas por sacerdotes de órdenes y congregaciones religiosas: franciscanos, capuchinos, salesianos..

           Pero la actividad pastoral no se realiza sólo a través de las parroquias. Contamos con miles de religiosos y religiosas que realizan una gran labor de este tipo desde sus propias instituciones,
colaborando al mismo tiempo con la organización parroquial. Pensemos en tantos ancianos sin familia, niños huérfanos, personas discapacitadas, etc., que encuentran en estas comunidades religiosas atención a sus necesidades vitales y un clima de cariño que llena de gozo sus vidas.
                                             Y, por supuesto, no olvidemos a esos miles de catequistas seglares, hombres y mujeres, que colaboran tan directamente en la educación cristiana de tantos niños y adolescentes en nuestras parroquias.
                                                          Si ahora nos fijamos en la actividad estrictamente educativa de la Iglesia en España, ésta es muy relevante, sin duda. En el ámbito no universitario, hay 2.600 centros católicos que emplean a 123.835 personas, para atender a un total de 1.468.269 alumnos.
                                      Pero en la citada Memoria de actividades de la Iglesia también se ofrecen datos de las 14 universidades católicas
pontificias o de inspiración cristiana, en la que se forman 83.279 estudiantes.

                         ACTIVIDAD CARITATIVA Y
                                     ASISTENCIAL

   Otra actividad de la Iglesia en España, que merece ser destacada, es la actividad caritativa y asistencial centrada en los más pobres y desfavorecidos de nuestra sociedad... Durante el año 2014, en algunos de los más de 9.000 centros sociales y asistenciales de la
Iglesia, 4.38.469 personas fueron acompañadas y atendidas. En ellos, además de mitigar la pobreza, se promueve el empleo, se atiende a los inmigrantes, hay consultorios familiares, se busca la promoción de la mujer y se atiende a las víctimas de la violencia, etc.
         Toda esta inmensa labor asistencial es realizada por distintas instituciones de la Iglesia, desde las más de 6.000 Cáritas parroquiales ubicadas en las parroquias (con casi 82.000 voluntarios en 2014)  a distintas realidades promovidas por la vía religiosa y realidades laicales diversas. 

ESTAMOS EN PLENO VERANO

    Sí, estamos en pleno verano, la estación del año en la que los colegios cesan en su actividad docente y los alumnos gozan con las deseadas vacaciones. Una estación en que las playas se llenan de bañistas, muchos habitantes de la ciudad buscan el aire limpio del campo, y muchos otros programan sus viajes culturales o de interés turístico por España o por el extranjero. 
                                                 Lo importante es que todos, jóvenes y adultos, sepamos programar bien nuestra vida en esta hermosa época del año. Por de pronto, un estudiante que haya suspendido alguna o algunas asignaturas deberá pensar en dedicar horas al estudio. Es la consecuencia de un curso escolar vivido con dejadez. Pero no por eso se chafa el verano, pues bien aprovechado ese tiempo de estudio, aun quedan horas cada día para gozar del sol, ir a la playa, jugar o divertirse con los amigos.

                               EL DESCANSO ES IMPORTANTE

     Después de muchos días y meses de trabajo intenso, uno siente la necesidad de descansar para reponer fuerzas y recuperar la paz. Además, la vida actual se mueve a un ritmo acelerado, vivimos muy pendientes del reloj y fácilmente nos invade una sensación de agobio y crispación.
                              Sí, es necesario el descanso para recuperar la paz y la alegría. Es bueno que exista un período de vacaciones en el año Si el trabajo es una ley, el descanso es una necesidad imperiosa para aquel que durante el año ha trabajado - sea el trabajo que sea- intensamente.
                    La misma Biblia subraya esta necesidad al recordarnos el precepto divino de un día de descanso semanal. Seis días para trabajar y uno para descansar.
                                                          Ahora bien, descansar no es lo mismo que estar sin hacer nada. Con frecuencia, a personas que se encuentran en esa situación, les oímos decir que se aburren mucho.

                     ES IMPORTANTE PROGRAMAR BIEN
                                          EL VERANO

                             Personas entendidas dicen que el mejor descanso es un cambio de ocupación y de ambiente, dejando así a un lado las preocupaciones habituales de la vida. Bien está que en verano dediquemos más tiempo al sueño, a disfrutar de la playa y del mar, a practicar algún deporte o a respirar el aire limpio del ámbito rural.

                        Pero el verano y las vacaciones también son tiempo estupendo para leer aquel importante libro que durante el curso te fue imposible leer, o para asistir a algún cursillo o convivencia que suelen organizarse o, incluso, para participar en una tanda de Ejercicios Espirituales.
                                      Y también se presta el verano para realizar algún viaje y vivir un tiempo en contacto con gentes y culturas de otras tierras. Lo cual ayuda a ensanchar el horizonte de la propia vida y a ser más abiertos y comprensivos en el trato con los demás.

             Finalmente, las vacaciones son también para la creatividad y gratuidad, dos atributos que hacen la dicha del mismo Dios. El prestar durante las vacaciones algunos servicios de forma gratuita, sin percibir sueldo alguno, a personas necesitadas está muy en sintonía con el Evangelio y proporciona una íntima satisfacción que el dinero no puede dar.
                                          

LA IGLESIA: CONOCERLA Y AMARLA

A lo largo del año la Iglesia en su liturgia nos invita a conocer y a celebrar los diferentes misterios de nuestra fe.
                                                         Pero hoy vamos a dedicar esta pagina  a la misma Iglesia, cuya realidad los cristianos confesamos como otra gran verdad de nuestra fe. Por eso en el Credo decimos:  Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.

Sin pretender, ni mucho menos, agotar el tema, en esta pagina hoy queremos responder brevemente a esta pregunta: ¿Que es y como es la Iglesia?
                      UNA REALIDAD VISIBLE CON
                         PRESENCIA EN EL MUNDO

       Si, en la Iglesia hay un aspecto externo, que salta a la vista de todos, cristianos y no cristianos: tiene una organización territorial ( las diócesis y las parroquias), tiene una autoridad jerárquica presidida por el Papa de Roma. La Iglesia tiene multitud de templos donde los cristianos se reúnen para celebrar su fe y escuchar la Palabra de Dios; muchos de estos templos ( como las diversas catedrales), son obras de un valor artístico excepcional.

   Pero la Iglesia no actúa solo en el ámbito estrictamente religioso. La Iglesia trabaja muy intensamente en el terreno de la enseñanza, de la salud y de la pobreza. Ella regenta importantes universidades y multitud de colegios y escuelas donde se forman miles y miles de jóvenes y niños de todo el mundo; ella esta presente en tantos hospitales y centros de salud, reviviendo así aquella cercanía y acción dañadora de Jesús en su vida publica. Y la Iglesia, por supuesto, esta muy cercana a los pobres y necesitados con tantas residencias de ancianos, orfanatos y organismos, como Cáritas, que viven dedicados expresamente a este amplio sector de la sociedad.

                   LA VIDA INTIMA DE LA IGLESIA

Pero toda esta realidad externa y visible no lo es todo en la Iglesia. Lo mas importante es lo que no se ve. Si, lo mas importante es Cristo mismo, cabeza y fundador de la Iglesia, visiblemente representado por la persona del Papa. Igualmente importante es la presencia del Espíritu Santo, alma de la Iglesia, que la vivifica y anima. La Iglesia tiene conciencia de esa presencia, por eso lo invoca con frecuencia, sobre todo en los grandes acontecimientos de su historia sobre la tierra.
                                        Lo que distingue a la Iglesia de cualquier otra sociedad es que existe por iniciativa del mismo Dios. Así, el Concilio Vaticano II dice que la Iglesia es un proyecto de Dios Padre, ejecutado en el tiempo por el Hijo, que vive y se prolonga en la historia por la acción del Espíritu Santo.

   Es un proyecto del Padre. En la Biblia se nos recuerda que Dios creo el universo y creo también el ser humano y lo quiso elevar a la categoría de hijo suyo, haciéndolo participe de su vida divina. Pero el hombre peco, fue infiel al plan de Dios. Sin embargo, Dios no por eso lo abandono a su propia suerte y prometio enviar un Salvador que fundaría un nuevo pueblo, el Pueblo de Dios, la Iglesia.
   Ejecutado por el Hijo. Ese Salvador del que tanto hablaron los profetas del Antiguo Testamento, es Cristo. El invito a todos a convertirse y puso las bases de la Iglesia, encargada por El de continuar su misión redentora a través de la historia.
   El Espíritu Santo, anunciado por Jesús, vino sobre aquella primitiva Comunidad el dia de Pentecostés y le dio el empujón definitivo para que iniciase su expansión por todo el mundo predicando el Evangelio.
                                    Los cristianos sintámonos Iglesia, amemosla y, siendo fieles al Evangelio, hagamos atractiva su presencia en todo el mundo.

NUESTRA CERCANÍA A LOS POBRES

                                                              Traemos hoy a esta página de Pobo de Deus una parte del discurso del Papa Francisco a los participantes en el encuentro organizado por la Fundación Banco Alimentario. Esta Fundación lleva 25 años comprometida en hacer frente a la pobreza, recogiendo alimentos y distribuyéndolos entre las familias con dificultades y personas indigentes.

                   ALCANZA DIMENSIONES DE
                            ESCÁNDALO

              "El hambre ha alcanzado hoy dimensiones de un auténtico escándalo que amenaza la vida y la dignidad de tantas personas -hombres, mujeres, niños, ancianos-. Cada día hemos de enfrentarnos a esta injusticia -me permito decir más: a este pecado-
en un mundo rico en recursos alimentarios, gracias también a los enormes avances tecnológicos, demasiadas personas carecen de lo necesario para sobrevivir, y ello no sólo en los países pobres sino también, y cada vez más, en las sociedades ricas y desarrolladas. Dicha situación se ve agravada por el aumento de los flujos migratorios, que traen a Europa a miles de refugiados, huidos de sus países y necesitados de todo. Ante un problemas tan descomunal, resuenan las palabras de Jesús: Tuve hambre y me disteis de comer (Mt. 25,35).
                                               Vemos en el Evangelio que el Señor, cuando advierte que las multitudes que han acudido a escucharlo tienen hambre, no ignora el problema, y ni siquiera pronuncia un bonito discurso sobre la lucha contra la pobreza, sino que realiza un gesto que deja a todos asombrados: toma ese poco alimento que los discípulos han traido consigo, lo bendice y multiplica los panes y los peces, hasta el punto de que, al final, recogieron doce cestos llenos de sobras (Mt. 14,20-21).
                                                           Nosotros no podemos realizar un milagro  como el que hizo Jesús; pero podemos hacer algo, ante la emergencia del hambre: algo humilde pero que tiene también la fuerza de un milagro. Ante todo, podemos educarnos en humanidad, para reconocer la humanidad presente en toda persona necesitada de todo".

                    NO OLVIDÉIS QUE SON PERSONAS
                                   NO NÚMEROS

            "Ciertamente vuestra contribución puede parecer una gota en el mar de la necesidad, ¡pero, en realidad, es sumamente valiosa!
Junto con vosotros, otros se afanan, y ello engruesa la corriente que alimenta la esperanza de millones de personas.

     Es Jesús mismo quien nos invita a hacer sitio en nuestro corazón a la urgencia de dar de comer  a los hambrientos, y la Iglesia ha hecho de ella una de las obras de misericordia corporal. Compartir lo que tenemos con quienes carecen de medios para satisfacer una necesidad tan primaria, nos educa en esa caridad que es un don desbordante de pasión por la vida de los pobres que el Señor pone en nuestro camino.
                                                                                                  Al compartir la necesidad del pan cotidiano, os encontráis cada día con cientos de personas. No olvidéis que son personas, no números, cada una de ellas con su carga de dolor que a veces se antoja imposible de llevar. Si tenéis presente esto, sabréis mirarlas a la cara, mirarlas a los ojos, estrechar su mano, vislumbrar en ellas la carne de Cristo y ayudarlas también a recobrar su dignidad y a volver a levantarse.
Os animo a ser, para los pobres, hermanos y amigos, a hacerles sentir que son importantes a los ojos de Dios. Que no os desanimen las dificultades que seguramente encontréis, sino que os impulsen a apoyaros cada vez más unos a otros, compitiendo en una caridad activa.
           Que os proteja la Virgen, Madre de la Caridad. Os acompaño con mi bendición, y os pido a vosotros también, por favor, que recéis por mi. ¡Gracias! 


LA ACTITUD DE SERVICIO, UNA ACTITUD EVANGELICA

                         Se nos dice en el Evangelio que un dia, yendo Jesús camino de Jerusalén, con sus discípulos, por tercera vez les dijo que allí el Hijo del hombre seria entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y le condenarían a muerte, y le entregarían a muerte, y le entregarían a los gentiles para ser azotado y crucificado.

Con este anuncio introduce Jesús su enseñanza sobre el servicio a los demás como condición necesaria para ser grande en el Reino de los Cielos. Y añade: "El Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan sino para servir y entregar su vida en rescate por muchos" (Mt. 20, 26-28). Él es, por consiguiente, el testimonio ejemplar al que debemos mirar y al que debemos seguir.

                     VALORES NUEVOS Y DISTINTOS

   Sí, el Evangelio de Jesús nos ofrece valores nuevos y distintos de los que el mundo nos propone. Uno muy importante es el valor del servicio a los demás. El Reino de los Cielos no es para quienes buscan situarse cómodamente en esta vida y lograr un puesto de dominio sobre los demás.El ejemplo del Maestro es bien claro: Servir al los demás es una actitud indispensable para pertenecer al Reino de los Cielos. Jesús insiste en que la aceptación del Evangelio comporta sacrificios y renuncias, pero vale la pena recorrer este camino que Él nos propone, porque nos conduce directamente al Reino de los Cielos.
                                                                       Es interesante que nos detengamos también en la escena en que aparece la Madre de los Zebedeos (Santiago y Juan). Esta mujer, como madre que es, desea lo mejor para sus hijos que son discípulos de Jesús. Un dia se acerca al Señor y, puesta de rodillas ante el, le pide  para sus hijos los dos primeros puestos en su Reino. Pero, en esta ocasión, ni ella sabia lo que pedía -como recuerda el Evangelio-  ni ellos tampoco lo sabían. Y lo,curioso es que los otros diez, tal vez llevados por la envidia, se indignaron con los dos hermanos.

            MI REINO NO ES COMO LOS DE ESTE MUNDO

Y es que ahora cuando Jesús toma la palabra y puntualiza. En mi Reino, dice, no sucede como en los otros reinos de este mundo.
En mi Reino el que quiera ser grande ha de ser vuestro servidor, y el que quiera ser primero, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre, que no ha venido para que le sirvan sino para servir y dar su vida por todos.
                                   Es muy importante asimilar bien esta lección que nos da Jesús. Si, en cualquier puesto que ocupemos en la vida, dentro o fuera de la Iglesia, y por muy elevado que este sea, desde el hemos de vivir como servidores de los demás. En este sentido, es llamativo y ejemplar el lema tradicional de los romanos pontífices: Servus Servorum Dei ( siervo de los siervos de Dios). El Papa, que ocupa en la Iglesia el puesto mas elevado, ha de considerarse a si mismo Siervo de los siervos de Dios y ejercer con humildad su ministerio. Igualmente los obispos y sacerdotes, desde el puesto que ocupen, han de sentirse y ser siempre servidores de la Comunidad que presiden.
                                         Ojalá que esta conciencia de servidores de los demás se afiance de verdad en nuestras vidas.

LA IMPORTANCIA DE UNA BUENA EDUCACIÓN MORAL

         Se ha dicho muchas veces que la sociedad actual española necesita con urgencia un rearme moral. En efecto, si en los diferentes organismos públicos y privados trabajaran siempre personas con un buen sentido moral, esto aportaría efectos muy benéficos en todos los ámbitos: en el político, en el económico, en el social, etc., y no se hablaría tanto de corrupción.


             ACTUAR EN LA ENSEÑANZA CON
                    MENTALIDAD EDUCADORA

                            Si, por su parte, los responsables de la enseñanza en todos sus grados, actuasen siempre con mentalidad educadora y trasmitieran a sus alumnos valores Morales, hoy no tendríamos tantas muestras de violencia domestica o callejera, ni se hablaría tanto de violaciones y abusos sexuales o de personas rotas por el consumo de drogas.
                                    Cuando queremos informacion sobre alguien y nos dicen, por ejemplo, que es un gran artista; si queremos saber mas cosas sobre su vida, se nos dirá, tal vez, que se conserva muy joven o que cultiva mucho el deporte....; y si aun insistimos, terminaran diciéndonos que es una excelente persona o, por el contrario nos hablaran de defectos y fallos humanos que destacan en su vida. Cada respuesta nos ofrece una dimensión distinta de ese ser humano.
                                             Decir de alguien que es un gran artista o un excelente profesor; que goza de buena salud o que es bajo de estatura, etc., son cosas que ayudan para retratar al individuo. Pero si queremos definir de verdad a esa persona entonces aludiremos a su comportamiento moral: si es o no buena persona, honrada, leal...
si merece nuestra confianza o no es de fiar, etc. En esta vida a los seres humanos se nos mide, sobre todo, por la dimensión moral de nuestra existencia o, dicho de otra manera, por nuestra conducta moral.
               SOMOS SERES EN CONSTRUCCIÓN

Los seres humanos no venimos al mundo plenamente estructurados, ya construidos del todo. Durante nuestra vida aquí en la tierra, sobre todo en la infancia y juventud, somos seres en construcción continua. Un artista, por ejemplo, no nace ya realizado como tal, se va construyendo progresivamente. Ahora bien, algo muy importante en este proceso constructivo de la persona es la educación que uno va recibiendo en el hogar, la escuela o en la calle. Lo que si consideramos muy importante es que esta educación este siempre marcada por los valores Morales que nos orientan hacia el bien y nos alejan del mal.
     Como estas etapas del proceso educativo pueden señalarse estas:
- Lo que primero hacemos es imitar a los que viven a nuestro lado. Somos seres instintivos ya las motivaciones de nuestro obrar son el placer o el dolor.
- Mas tarde, siendo ya menos instintivos, lo que hacemos es obrar impulsados por unas leyes externas que nos señalan lo que esta bien y lo que esta mal.
- La siguiente etapa nos lleva a entrar en nosotros mismos y a sentir admiración por aquellos que son consecuentes con sus propias ideas y planes. "Así debería ser yo", decimos. La responsabilidad y culpabilidad empiezan a ser algo propio.
- Al final se habla ya de la moral, de la conciencia y de los valores. Lo que yo debo hacer o evitar me viene señalado desde mi interior. Es la voz de la conciencia motivada por el ideal que como persona llevo dentro de mi, o por la fe religiosa que profeso. No soy yo quien establece lo que esta bien y lo que esta mal. Se trata de dos realidades objetivas que me vienen impuestas desde fuera, aunque -eso si- las dos tienen que pasar por mi conciencia.

              La dimensión moral de las personas tiene, sin duda, mucha importancia. Eduquemosla bien y tendremos una sociedad responsable en la que se podrá convivir.



SER PLURALIDAD Y UNIDAD

                En el pasado mes de mayo celebrábamos una de las  fiestas mas importantes del calendario cristiano: la Fiesta de la Santísima Trinidad. Ahora, si preguntamos a muchos cristianos: ¿Qué es para ti la Santísima Trinidad? ¿Qué te dice a ti el misterio de la Santísima Trinidad? A lo sumo respondería lo aprendido de niño en el catecismo: "Que en Dios hay tres personas distintas y un solo Dios verdadero".
                            Y, por supuesto, pondrían cara de extrañeza si les dijéramos que el misterio de la Santísima Trinidad es una verdad fundamental de nuestra fe, y una verdad tan luminosa que la Iglesia, la sociedad y el propio individuo tienen en ella el modelo al que imitar, la explicacion y la clave de su propio ser.

              ELMUNDO, LA IGLESIA Y LA FAMILIA

  Otra pregunta interesante es ésta: ¿Cómo debería ser el mundo en el que nos ha tocado vivir? ¿Cómo ha querido Dios que sea el mundo? 
              Dios ha querido que el mundo sea una gran familia en la que todos, aún siendo muchos, tuviésemos un mismo corazón y nos sintiésemos hermanos unos de otros. Pero este ilusionate proyecto ha quedado gravemente herido al entrar en el mundo, por parte del hombre, la realidad del pecado que fundamentalmente es egoísmo y división, lo mas opuesto al concepto de familia.

    Ahora, ¿Puede mejorarse esta situación? ¿Puede reacerse el ilusionate proyecto de Dios? Sí que puede reacerse. El mismo Dios, que es Amor, ha querido, en colaboración con el hombre, poner manos a la obra enviando al mundo a su Hijo, el cual, sin perder su naturaleza divina, asume también la condición de hombre. Y es Cristo el que, con su vida y su palabra nos trajo un mensaje de salvación. Si, "amar a Dios por encima de todo y amar al hombre como hijo de Dios" es su Mensaje Salvador. Un Mensaje, que luego a través de la historia, continuara predicando incesantemente la Iglesia.
                El gran papel de la Iglesia en el mundo - el de todos y cada uno de los cristianos- es luchar contra el pecado, contra el egoísmo y la división, y el rehacer así el proyecto ilusionante de Dios: que el mundo sea una autentica familia a semejanza de la Trinidad,
                Y nuestras familias, a su vez, deberán ser una imitación de la Trinidad. Así los padres y los hijos aun siendo distintos y con caracteres, experiencias o aficiones diferentes, deben tender siempre a la mutua unión, a quererse, defenderse y ayudarse unos a otros.
                           UNIDAD Y PLURALIDAD

  Cada hombre y cada mujer son imagen de Dios. En ello hay un espíritu, una inteligencia que piensa, una voluntad que toma libremente decisiones así como una tendencia a convivir y a compartir. Pero, de un modo especial, son imagen de Dios cuando por el matrimonio se unen para siempre hasta formar una sola vida.
Lo típico del matrimonio es ser una comunidad de vida y amor.

                  Unidad y pluralidad, dos elementos fundamentales en la sociedad humana, en la Iglesia y en la familia. Ahora, toda esta tendencia a la unidad que se da en la Iglesia, en la sociedad y en la familia es un reflejo del Creador. Dios es también pluralidad de personas ( el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo) que siendo distintas
Conviven en armonía total, en perfecta unidad pero sin dejar de ser distintas entre si, sin dejar de ser pluralidad.
             La fiesta de la Santísima Trinidad nos recuerda el ideal al que debemos aspirar aquí, en este mundo, como personas y, sobre todo, como cristianos, la pluralidad en la unidad. Es el gran deseo manifestado por Jesús en la Última Cena: "Padre, que todos sean Uno, como Tú y Yo somos UNO".